Economía

Para la ciencia.
En 2017, el 12.3% de la población de los Estados Unidos vivía en la pobreza.[1] La pobreza se define utilizando los umbrales de ingresos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, dependiendo del tamaño de la familia.[2] En 2018, el umbral de pobreza para una familia de cuatro integrantes fue de $25,465 anuales.[3] Las familias de bajos ingresos tienen índices más altos de enfermedades cardíacas, diabetes, derrames cerebrales y otras enfermedades crónicas.[4] Hay 6.8 millones de niños que viven en la pobreza extrema, que se define como los ingresos familiares inferiores al 50% del umbral de pobreza. Estos niños sufren consecuencias durante toda su vida, que afectan su éxito educativo, su desarrollo emocional y su salud física.[5]

Para la acción.
Asegúrese de que todos los trabajadores tengan acceso a un seguro de salud a través de sus empleadores. Cree entornos laborales de apoyo, en los cuales se otorgue una licencia familiar y por enfermedad paga, y se establezca un horario flexible. Aumente o complemente los ingresos a través de leyes en favor de un salario digno, de un seguro de desempleo y de subsidios por cuidado infantil.[6]

Para la salud.
Apoye las políticas que saquen a las familias de la pobreza. El Crédito Tributario por Ingreso del Trabajo se ha asociado con menores índices de mortalidad infantil y una mejor salud para las madres al proporcionar asistencia financiera directa a personas de bajos ingresos.[7] Aumentar el acceso al Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria y al Programa de Mujeres, Bebés y Niños, que han demostrado reducir considerablemente el índice y la gravedad de la pobreza de las familias más pobres.[8]

Para la justicia.
Aumente el acceso a capacitación laboral y oportunidades. Aplique un enfoque holístico de determinantes sociales al desarrollo comunitario para crear vecindarios y comunidades que ofrezcan igualdad de oportunidades económicas y educativas. Distribuya equitativamente los recursos a las escuelas. Abogue por recursos para apoyar a las familias de bajos ingresos y por una política fiscal que garantice que todos paguen su parte justa de los impuestos.